Cáncer Óseo

El cáncer, como enfermedad maligna que puede conducir a la muerte si no es detectada y tratada a tiempo, afecta a una gran variedad de órganos y sistemas del cuerpo, incluido al esqueleto.

Esta enfermedad puede afectar al hueso de dos formas.

Afortunadamente, en las últimas tres décadas han ocurrido avances notables en los métodos de tratamiento del cáncer óseo.

En esencia, los métodos modernos incluyen tanto tratamiento médico como quirúrgico.

Por una parte, se han desarrollado mejores esquemas de quimioterapia, tendientes a producir necrosis del tumor (muerte de células tumorales) y a minimizar el riesgo de que esta enfermedad se disemine.

Junto a esto, ha habido grandes avances en técnicas quirúrgicas para remover el cáncer óseo en forma completa y lograr preservar la extremidad afectada, a diferencia de décadas pasadas, donde la amputación era casi la regla.

Actualmente, junto a la resección solamente del segmento óseo afectado, es posible implantar prótesis especiales y/o injertos de banco de huesos que permiten reconstruir casi cualquier segmento del esqueleto, conservando por lo tanto una extremidad útil y evitando la amputación.

El cáncer óseo en Chile

En nuestro país, se dispone de estos modernos métodos para el tratamiento de los tumores de huesos cumpliendo con estándares internacionales. Sin embargo, es bueno mencionar que éstos deben ser realizados en centros especialmente calificados, vale decir, hospitales o clínicas complejas con equipos médicos especialmente dedicados a estas patologías. Esto disminuye el riesgo de errores tanto en el diagnóstico de estas lesiones como en su tratamiento.
En estos casos, la aparición de una metástasis ósea indica que efectivamente el cáncer original se ha diseminado, pero esto no es sinónimo de enfermedad terminal.

Los tratamientos oncológicos actuales han logrado que pacientes con cáncer óseo tengan una larga vida y de buena calidad, por lo que la ocurrencia de metástasis en hueso agrega un problema adicional a su bienestar.

Los pacientes con este problema pueden sufrir dolor por la lesión ósea o bien puede ocurrir fractura del hueso afectado. En ambos casos, su calidad de vida queda severamente alterada, por lo que habitualmente se justifica un tratamiento de estas lesiones.

En este sentido, el equipo médico tiene un rol fundamental en su prevención como en el manejo. El control médico adecuado por el equipo tratante puede detectar metástasis en hueso en forma precoz, y su control en esta etapa tiene mejores resultados.

Tanto la radioterapia como el uso de fármacos que reducen la reabsorción ósea por el tejido tumoral han mostrado eficacia y logran disminuir el dolor. Sin embargo, si se produce severo debilitamiento de la estructura del hueso por la metástasis o derechamente ocurre una fractura, es el cirujano ortopédico quien puede actuar para atenuar el daño.

En pacientes con metástasis esqueléticas y fractura o con riesgo elevado de fractura, es posible efectuar una cirugía paliativa con el fin de estabilizar el hueso afectado mediante implantes. Se ha demostrado que esto permite tanto un rápido alivio del dolor en la zona lesionada como una recuperación funcional, de modo que el paciente pueda retomar las actividades que realizaba antes de esta complicación.

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