Braquiterapia: potente y segura para tratar el cáncer

Esta modalidad consiste en instalar la fuente de radiación en el mismo tumor o cerca de él, permitiendo entregar la dosis requerida sin exponer órganos circundantes.

La braquiterapia -o radioterapia interna- es una modalidad de radioterapia en que la fuente de la radiación se encuentra dentro del cuerpo, ya sea en el tumor o cerca de él.

“El éxito de un tratamiento de radioterapia depende fundamentalmente de entregar una dosis apropiada al tumor, pero muchas veces nos vemos limitados por órganos circundantes. La braquiterapia permite una mayor dosis de radiación en un área más pequeña que lo que pudiera ser posible con el tratamiento de radiación externa”, explica el Dr. Piero Bettoli, oncólogo radioterapeuta del Instituto Oncológico FALP.

Lo anterior convierte a la braquiterapia en la mejor alternativa de tratamiento para ciertos grupos de pacientes. Entre ellos, personas con cánceres ginecológicos.

“La braquiterapia ginecológica es la más ocupada a nivel planetario. Lo que se hace es combinar radioterapia externa con braquiterapia. Es de reconocimiento mundial que la forma adecuada de tratar un cáncer de cuello uterino es complementando ambas”, afirma el Dr. Federico Bakal, oncólogo radioterapeuta del Instituto Oncológico FALP.

Otra indicación para el uso de braquiterapia es el cáncer de próstata: “Los pacientes de alto riesgo requieren una combinación de terapias. La evidencia reciente apunta a que cuando se combina radiación externa con braquiterapia, existe una menor probabilidad de recurrencia. Es el tratamiento que ha demostrado mejores resultados oncológicos”.

Según cuenta el especialista, “la braquiterapia moderna permite realizar tratamientos efectivos, seguros y a su vez cómodos para el paciente. Por ejemplo, una persona realiza su braquiterapia de próstata, siendo dada de alta el mismo día del procedimiento”.

Hoy FALP cuenta con equipamiento que le permite realizar braquiterapia basada en imágenes tridimensionales y adaptada al paciente.

“Tenemos la capacidad de visualizar bien los tumores y ajustar el tratamiento en el mismo momento en que se proporciona, con lo que disminuyen las incertezas”, destaca el Dr. Bakal.

El Dr. Bettoli complementa que, con estos avances, “estamos construyendo trajes a la medida para el paciente. Si bien han aparecido técnicas que le compiten en términos de dosis, existen nichos particulares donde la braquiterapia continúa siendo el tratamiento de primera elección”.

En FALP:

Sin desplazamiento y sin dolor

El Dr. Pablo González Mella, subdirector médico de Radioterapia Oncológica de FALP, explica que la braquiterapia administrada en FALP corresponde a una modalidad denominada “suite”. “Esta persigue que el paciente reciba todo el procedimiento en una misma camilla. Es crítico que la persona no se desplace de una habitación a otra porque las fuentes de radiación, que son dispuestas de acuerdo a una planificación, podrían moverse.

Por eso, en el mismo lugar es evaluado por el médico, se le instalan los dispositivos, se realizan las imágenes necesarias mediante TAC y se le trata. Así se logra la máxima seguridad”.

El especialista comenta que en ese mismo espacio el paciente puede ser anestesiado. “La braquiterapia es un procedimiento invasivo, por lo que es muy importante que no represente una experiencia traumática”.

Braquiterapia de alta tasa

La braquiterapia consiste en la introducción en el organismo de isótopos radiactivos, poniendo así al tumor en contacto con fuertes dosis de radiación. Esto permite tratar a determinados pacientes en que se requiere una alta cantidad de radiación para eliminar el tumor, manteniendo su seguridad. Al final de cada sesión, se retiran las fuentes radiactivas y el paciente retorna a sus actividades. Algunas de sus indicaciones son:

Cáncer de próstata

Fuentes de radiación: penetrando la piel, a través de una zona llamada periné, se distribuyen catéteres en la próstata por donde viaja la fuente de radiación.

Duración del tratamiento: 1 o 2 sesiones de máximo 15 minutos de exposición a la radiación (2 horas en total, incluyendo planificación y preparación del paciente).

Cánceres ginecológicos (cuello uterino, endometrio, vagina, vulva)

Fuente de radiación: se instala por medio de un aplicador, accediendo por la vagina.

Duración del tratamiento: 3 o 4 sesiones de 15 minutos de exposición a la radiación (2 horas en total, incluyendo planificación y preparación de la paciente).

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