Cáncer de tiroides: Descúbrelo a tiempo!

Sólo considerando los últimos cinco años, se estima que la incidencia de cáncer de tiroides ha ido al alza por lo menos cuatro veces. Entre los casos diagnosticados con esta patología oncológica, alrededor del 90% corresponde al género femenino.

El cáncer de tiroides es una enfermedad de lento desarrollo, de muy buen pronóstico  y es uno de los más silenciosos. Por lo general no duele, por lo que realizarse una ecografía después de los 40 años es lo óptimo para mantener controlada esta glándula, cuya función es regular el metabolismo del cuerpo.

Sólo considerando los últimos cinco años, se estima que la incidencia de cáncer de tiroides ha ido al alza por lo menos cuatro veces. En Instituto Oncológico FALP se realizan cada año más de 300 extirpaciones de esta glándula, intervención denominada tiroidectomías.

Señales clave

Cerca del 90% de los casos diagnosticados con esta enfermedad son de sexo femenino. Además, se presenta más frecuentemente entre los 40 y 60 años de edad,  sin embargo  también pueda aparecer en personas de menos edad.  Hemos tenido pacientes de 13 y 80 años”, indica el jefe de la Unidad de Cabeza y Cuello de la FALP, doctor David Cohn.

El cáncer más común de  laglándula  tiroides es el de tipo papilar. Se trata de un nódulo que puede presentarse en forma asintomática o  provocar molestias como tos y cambios en la voz., Este nódulo puede percibirse como una masa  en el cuello. Sin embargo, cuando se aprecia duro y con poca movilidad, debe ponerse voz de alerta: “Esto incluye consulta con el especialista y realización de exámenes que descarten una patología maligna”.

La gran mayoría de los pacientes hoy en día  llegan a la consulta porque sus ecografías tiroideas solicitadas por otros médicos han arrojado hallazgos, porque sienten malestares cervicales o porque son obesos y están en estudio, o con antecedentes familiares de cáncer de tiroides y menos frecuentemente por notar grandes nódulos

En situaciones menos frecuentes el cáncer de tiroides puede presentarse asociado a disfonía o dificultad para tragar (disfagia).

Diagnóstico

“La única forma de pesquisar esta enfermedad de forma precoz es con una ecografía, examen no invasivo, de bajo costo y de alto rendimiento”, enfatiza el doctor Cohn.

Si en este procedimiento se hacen visibles nódulos tiroideos altamente sospechosos de ser tumorales, se somete al paciente a una punción citológica para confirmar el diagnóstico y saber, de forma más certera, si se está ante una enfermedad benigna o maligna.

Cuando se realiza un diagnóstico de alta sospecha, el paso siguiente es efectuar una extirpación de la tiroides. “Es durante la intervención quirúrgica cuando se confirma el diagnóstico con una biopsia rápida. La cirugía más recomendada es una tiroidectomía total. También es importante investigar la situación de los ganglios del cuello, tanto centrales como laterales. En caso que esté afectado alguno de ellos, se efectúa una disección ganglionar en el mismo momento”.

En pacientes con tumores más avanzados, que han comprometido órganos como laringe, faringe o esófago, se necesita adoptar tratamientos más radicales, con manejo reconstructivo más complejo.

Luego de la cirugía, el tratamiento puede ser complementado con terapia de radioyodo. Se trata de la aplicación de dosis de yodo radiactivo, elemento que tiene la capacidad de eliminar células malignas que hayan podido quedar rezagadas luego de la cirugía.  Opciones como radioterapia y quimioterapia se utilizan en forma ocasional, cuando existen aquellos tumores menos frecuentes y más agresivos en su avance.

Luego de tratados, los pacientes deben apoyarse en una terapia hormonal con Levotiroxina, que reemplaza la hormona que generaba la tiroides. Además, deben estar en monitoreo periódico, cada cuatro o seis meses los primeros dos años, y cada seis meses hasta los cinco años.

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