Cómo erradicar el cáncer cervicouterino

Cáncer cervicouterino: La OMS ha planteado una estrategia para acelerar la eliminación de esta enfermedad, la que es prevenible si se cumple con medidas como la realización periódica del PAP.

Para la Organización Mundial de la Salud, el cáncer cervicouterino es una enfermedad que se puede erradicar. La estrategia que ha planteado para lograrlo se basa en la consecución de tres claros objetivos de aquí al año 2030: alcanzar un 90% de cobertura de la vacunación contra el VPH en niñas hasta los 15 años; que un 70% de las mujeres sean examinadas antes de los 35 años y nuevamente antes de los 45, mediante pruebas de alta precisión; y el tratamiento del 90% de lesiones precancerosas y cánceres invasivos.

VACUNA

Casi todos los cánceres de cuello uterino son provocados por el Virus Papiloma Humano, o VPH, muy común en la población y que se transmite por vía sexual. Algunos tipos de VPH representan un mayor riesgo de causar cáncer. El sistema inmune suele controlar las infecciones por VPH, pero cuando esto no ocurre y ellas persisten, pueden producir cambios celulares que con el paso de los años se transformen en un cáncer.

“La vacuna en niñas -está incluida en el Programa Nacional de Inmunizaciones- protege contra los virus de mayor riesgo, evitando a futuro una infección que podría llevar a desarrollar una lesión precancerosa o un cáncer”, explica el Dr. Sebastián Ramírez, jefe del Equipo de Ginecología Oncológica FALP.

DETECCIÓN

La principal herramienta de diagnóstico del cáncer cervicouterino es la citología o Papanicolaou (PAP), capaz de detectar alteraciones morfológicas en las células —provocadas por una infección viral— antes de que lleguen a convertirse en un cáncer.

En Chile, muchas mujeres no se realizan este examen. “El PAP, al poder detectar lesiones precancerosas, permite evitar un cáncer 5 años antes de que se desarrolle. Sin embargo, seguimos teniendo una cobertura de PAP baja, menor a un 70%, por lo que continúan llegando pacientes con cánceres más avanzados y no hemos podido disminuir la mortalidad por esta enfermedad”, comenta el Dr. Ramírez.

Un estudio que se ha sumado a la detección del cáncer cervicouterino es la búsqueda de ADN viral en las células cervicales. “El test de detección de VPH no reemplaza al PAP, sino que lo complementa. Puede detectar la presencia de VPH en el organismo incluso años antes de la aparición de alteraciones visibles al microscopio, y además identificar su genotipo. Para realizarlo se utiliza la misma muestra del PAP”, describe la Dra. Verónica Sanhueza, anatomopatóloga de FALP.

La información que arroja esta prueba permite adoptar diferentes estrategias. El Dr. Ramírez ejemplifica: “Si una paciente no presenta el virus y tiene un PAP normal, puede espaciar este último examen de 3 a 5 años, puesto que no hay factores de riesgo para un precáncer o cáncer. O si alguien tiene un PAP alterado, éste se puede complementar con el test de VPH para identificar qué tipo de virus tiene y con eso definir qué otros estudios se requieren. Es un examen que se les debiera sugerir a las pacientes a partir de los 30 años como complemento del PAP”.

TRATAMIENTO

Existen diferentes alternativas quirúrgicas de tratamiento: la histerectomía es la más común, pero hay también otras (conización y traquelectomía) que permiten conservar la opción de maternidad en determinados casos. Cuando la enfermedad es más avanzada, el manejo es con radioterapia acompañada de quimioterapia.

“En los casos de precáncer y primeras etapas de cáncer, habitualmente los tratamientos son exitosos. Cuando las pacientes llegan más avanzadas, van a tratamientos con intención curativa, aunque con menos éxito que aquellas pesquisadas precozmente”, explica el Dr. Ramírez.

Es por esto que la prevención y detección precoz son tan fundamentales. “Es necesario recalcar que esta es una enfermedad prevenible, por lo que debemos mejorar la educación e información en torno a la importancia de la vacuna, del PAP sobre los 20 años y del test de VPH después de los 30”, afirma el Dr. Ramírez. “Erradicar esta enfermedad es una meta que se puede alcanzar”, concluye la Dra. Sanhueza.

El cáncer cervicouterino es una alteración celular que se manifiesta inicialmente a través de lesiones de lento desarrollo en el cuello del útero.

Casi todos los casos son provocados por el Virus Papiloma Humano (VPH), el cual se transmite por contacto durante las relaciones sexuales.

Prevención del cáncer cervicouterino

Vacuna contra el VPH: Su uso está aprobado para mujeres de 9 a 26 años, siendo más efectiva entre quienes aún no han iniciado su actividad sexual. Adicionalmente, la vacuna protege contra enfermedades causadas por el VPH, tales como las verrugas genitales.

El Ministerio de Salud (Minsal) garantiza la vacunación contra el VPH a todas las niñas y los niños, aplicándose una dosis en 4° y otra en 5° básico.

Detección temprana del cáncer cervicouterino

Papanicolaou (PAP): Realícelo anualmente, a partir de los 20 años, considerando que comenzó su actividad sexual al menos 2 años antes.

Tiene derecho a hacerse un PAP gratis cada 3 años, a través de su sistema de salud (Fonasa o Isapre).

Test de VPH: Está dirigido a mujeres de 30 a 64 años, de acuerdo a las guías clínicas del Minsal. No tiene cobertura de los sistemas de salud y se realiza en ciertos laboratorios y clínicas, incluido el Instituto Oncológico FALP.

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