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Dejar de fumar: una meta difícil, pero necesaria

Las terapias para cesación tabáquica son una alternativa para superar la dependencia. El punto de partida, eso sí, es la motivación del fumador para abandonar el hábito, causante de la gran mayoría de los casos de cáncer de pulmón.

El 31 de mayo de cada año se conmemora el Día Mundial sin Tabaco. Es la fecha escogida para crear conciencia sobre los efectos del consumo de tabaco y exposición al humo, los que incluyen favorecer el desarrollo de cáncer de pulmón —y otros tumores malignos—, enfermedades respiratorias crónicas y cardiovasculares.

Pero el objetivo de esta conmemoración no es sólo alertar sobre los peligros del tabaco, sino también, como afirma la Organización Mundial de la Salud, “disuadir del consumo de tabaco en todas sus formas”. Esta es la parte difícil.
Porque, incluso conociendo el daño que provoca fumar, hay personas que no están dispuestas a dejar de hacerlo. Y otras lo han intentado sin éxito.

Dra. Alejandra Maldonado,
broncopulmonar del Instituto
Oncológico FALP.

“El cigarro contiene una cantidad de tóxicos estimada en más de 7.000, algunos de los cuales son reconocidamente carcinogénicos, destacando el alquitrán, el polonio 210 y las nitrosaminas; por último, la nicotina es un alcaloide altamente adictivo. Su efecto se produce al estimular los receptores nicotínicos que estimulan la liberación de dopamina, cuyo efecto de placer y relajación dura alrededor de 1 a 2 horas. Su ausencia, estimula la liberación de noradrenalina, que genera la dependencia”, explica la Dra. Alejandra Maldonado, broncopulmonar del Instituto Oncológico FALP. “Luego, lo que complica tanto para dejar de fumar es que, después de años haciéndolo, ante la falta de nicotina se producen efectos adversos como alteraciones en el estado de ánimo o aumento de peso. Es lo que que en adicciones se conoce como síndrome de abstinencia”, agrega.

La terapia de cesación tabáquica se presenta como una alternativa para superar la adicción a la nicotina. Pero, explica la especialista, la primera regla para su implementación es clara: “Va a ayudar a la persona que quiere dejar de fumar, no se le puede ofrecer a alguien que no desea abandonar ese hábito. Sin embargo, la entrevista motivacional es una herramienta que se debe utilizar en cada consulta del paciente fumador”.

La motivación para intentar dejar el cigarro, cuenta la Dra. Maldonado, suele provenir de algún hecho puntual que ha hecho reaccionar al paciente: “El hallazgo de una mancha en el pulmón, independiente de que sea positivo o negativo; un diagnóstico de enfisema o el hallazgo de cáncer en algún familiar cercano. Cosas como éstas hacen que acuda a un broncopulmonar”.

El programa para superar el hábito tabáquico involucra tres aristas: una terapia farmacológica “que ayuda a bloquear efectos positivos de la nicotina sobre el cerebro y disminuye los síntomas abstinencia por la cesación; el reemplazo nicotínico; y tratamiento cognitivo conductual”. El requerimiento de medicación se puede evaluar mediante un cuestionario simple que mida el grado de dependencia a la nicotina. Con una dependencia alta, el paciente se va a beneficiar del uso de terapia farmacológico”.

CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS

En sus esfuerzos por dejar de fumar, algunas personas deciden recurrir a los cigarrillos electrónicos. Estos dispositivos han captado la atención de los investigadores y cada tanto aparece un estudio al respecto. El año pasado, por ejemplo, se daba cuenta de que el vapor de los dispositivos que contienen nicotina causa daños en el ADN, lo que aumentaría el riesgo de desarrollar tumores de pulmón y vejiga. El mismo estudio, realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, planteó además que producían una disminución en las proteínas que reparan el ADN.

Esta semana, un estudio del Instituto Cardiovascular de Stanford describió los peligros de los saborizantes de los cigarrillos electrónicos —especialmente canela y mentol—, afirmando que su vapor afecta el funcionamiento de las células que recubren los vasos sanguíneos y el corazón, lo que aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

“Ninguna sociedad científica a nivel mundial respalda el cigarrillo electrónico como alternativa para dejar de fumar. Esa es una idea que no cuenta con respaldo científico; los cigarrillos electrónicos —con o sin nicotina— siguen potenciando el
mismo hábito. La alternativa para dejar de fumar es suprimir el hábito y abandonar una conducta de dependencia”, finaliza la Dra. Alejandra Maldonado.

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