El cáncer testicular afecta principalmente a hombres jóvenes

La práctica frecuente del autoexamen es esencial en la detección de esta patología.

Aunque los avances en el diagnóstico y tratamiento han reducido significativamente la mortalidad por cáncer testicular en las últimas cuatro décadas, esta enfermedad se ha incrementado en la población masculina joven. “Afecta principalmente a hombres de entre 18 y 35 años”, dice el Dr. Jorge Díaz, jefe de Cirugía Urológica Oncológica de FALP, quien, a propósito de la conmemoración del Mes de la Concientización sobre el Cáncer de Testículo durante abril, destaca la importancia de difundir esa realidad. “Es una patología menos común si se consideran las cifras globales. Pero, tomando en cuenta que los pacientes se encuentran en el inicio de la vida adulta o productiva, su impacto es relevante”, comenta.

En nuestro país, el cáncer testicular es el de mayor incidencia en hombres de entre 15 y 39 años, con aproximadamente 500 nuevos casos al año, de acuerdo con Globocan 2020. Si bien no hay certezas absolutas sobre sus causas, el profesional explica que esta patología está asociada a factores genéticos y ambientales. Dentro de los primeros se incluyen la criptorquidia (testículo no descendido), tener antecedentes familiares de cáncer testicular, así como haberlo padecido antes, y ser VIH positivo. Sobre los factores de riesgo ambientales, “es probable que el tabaquismo, la contaminación ambiental y el uso de anabólicos incidan en su desarrollo”.

La prevención y la detección tempranas son las armas más e caces en el combate de los tumores testiculares, que crecen rápidamente, según Díaz: “Desde el punto de vista educativo, lo más importante es difundir el autoexamen. Es esencial que niños y jóvenes aprendan a examinar sus genitales y que cualquier cosa fuera de lo habitual los lleve a consultar o a avisar a sus padres. Cuando uno conoce su propio cuerpo, detectar cualquier anomalía se vuelve mucho más fácil. El área genital muchas veces está sujeta a tabúes heredados y eso genera un problema para la prevención”, afirma.

El principal síntoma de este cáncer es el aumento del volumen testicular: “En ese caso, hay que consultar de inmediato. Como esta enfermedad se da habitualmente en jóvenes, en ciertas ocasiones por desconocimiento o vergüenza se dejan estar y consultan tardíamente, cuando una pequeña protuberancia ya es de gran tamaño”.

La primera fase del tratamiento del cáncer testicular consiste en la extirpación del órgano enfermo. “Equivale también a la última etapa del diagnóstico, porque permite confirmar el tipo de tumor con la realización de la biopsia”, precisa el Dr. Díaz. Dependiendo de la naturaleza de las células malignas y de su extensión, el médico tratante decidirá si el paciente es sometido a observación o a radioterapia y quimioterapia. “Muchas veces la extirpación es suficiente. Requiere, sí, un seguimiento, que debe ser ordenado y dura varios años”, agrega.

La sexualidad y fertilidad de quienes han sido sometidos a la extirpación de un testículo no debería sufrir alteraciones, en la medida que el testículo contralateral esté sano, según el especialista: “Pero si presentan algún trastorno o atrofia, es posible que requieran suplementación hormonal. Lo que sí puede generar problemas de fertilidad, transitoria o definitiva, es la quimioterapia. A esos pacientes se les indica, por lo tanto, que congelen espermios”.

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