“En FALP me dieron esperanza”

Con 30 años, a Nelson Gómez le diagnosticaron cáncer testicular con metástasis. Cuando pensaba que no tenía opciones, supo de FALP, donde pudo completar su tratamiento. “Imagina la felicidad de ver hoy a mi familia unida”, dice su esposa.

En la comuna de Los Muermos, en la región de Los Lagos, vive Nelson Gómez. “Es un pueblo chiquitito, pero bien bonito”, describe desde su casa, donde su esposa, Yessica, y su hija, Emilia, lo acompañan mientras se conecta vía teleconferencia. Para Emilia esta situación es de lo más común, puesto que tiene clases online.

Nelson ha pasado toda su vida en la Región de Los Lagos. Su primer viaje a Santiago lo realizó en 2018, a sus 30 años, como parte de un proceso iniciado meses antes, el día en que despertó y palpó algo en la zona cervical. Tras consultas y exámenes, en Puerto Montt le diagnosticaron cáncer testicular. La protuberancia en su cuello reflejaba que la enfermedad se había diseminado a esa zona, pero también estaba en pulmones y retroperitoneo.

“Me extirparon el tumor, hice quimioterapia, pero después la oncóloga me dijo que para tratar las metástasis había que operar y allá no podían hacerlo. O sea, no había nada más que hacer”, recuerda Nelson.

Debido al tratamiento, tuvo que dejar de trabajar, por lo que hubo que comenzar a generar recursos de otra manera. Fue gracias a un bingo que se organizó con ese fin, que otra vecina de Los Muermos supo de su situación y se acercó a hablarle de FALP.

“Ella tenía familiares que se habían atendido en la Fundación y nos dio el nombre del Dr. Jorge Díaz, urólogo. Hicimos el contacto y fuimos a verlo. Él nos dio esperanza, nos devolvió el alma al cuerpo, porque no teníamos ninguna expectativa. Y así comenzamos a viajar a Santiago. Fue complicado por ese lado, pero cuando se trata de la salud hay que hacer todo lo posible”.

A partir de entonces, Nelson se sometió a cuatro cirugías en FALP con distintos equipos especialistas, tratamiento al que accedió gracias al aporte realizado por el área de Donaciones y Beneficencia.

“Fue fuerte cuando me dijeron que tenía cáncer. Yo siempre había tenido buena salud, hacía deporte”, dice Nelson, pero reconoce que había notado un aumento de volumen en la zona del tumor, al que no dio importancia porque en general no le causaba molestias.

“Los hombres suelen ser dejados”, interviene Jessica. “Y existe aún mucho tabú. Cuando Nelson se enfermó, recién entonces supimos que un familiar suyo había fallecido de cáncer testicular. Creo que ahí como sociedad fallamos. Los jóvenes tendrían que saber que si notan una pelotita deben ir al médico. Es su vida la que está en riesgo”, agrega.

Nelson ahora se controla realizándose un scanner cada seis meses. “No han aparecido señales de cáncer”, cuenta. A su lado, Yessica añade: “Doy gracias a Dios por darnos la oportunidad de llegar a la Fundación. Allá la diferencia la hacen las herramientas, los médicos, la experiencia, el trato. Imagina la felicidad de ver hoy a mi familia unida, que mi hija pueda crecer junto a su papá y que él pueda verla crecer”.

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