“Esperar tanto tiempo para hacerme un PAP me pasó la cuenta”

Jessica Fernández recibió hace dos años un diagnóstico de cáncer cervicouterino, el cual debió tratar con radioterapia y quimioterapia.

Jessica Fernández es profesora de 1° y 6° básico. Debido a su trabajo, está instalada por segunda vez en Calama, después de un intervalo en Quilpué. Fue en medio de una mudanza entre ambas ciudades que se enteró, hace dos años, de que tenía cáncer cervicouterino.

“Mi mamá había fallecido debido a un cáncer de mama, razón por la que comencé a controlarme periódicamente con una especialista en mama de FALP y también por la que contraté, tiempo después, el Convenio Oncológico mediante mi trabajo. En una de las consultas con la doctora, ella me preguntó si había cumplido con mis controles ginecológicos, y como le dije que no, me dio una orden para hacerme un PAP. Después del examen le llevé el resultado. Al verlo, inmediatamente coordinó una interconsulta con el Dr. Sebastián Ramírez, jefe de Ginecología Oncológica”, recuerda.

Jessica llevaba tiempo ignorando un pequeño sangramiento que, creía, podía estar asociado a su menopausia. La realidad es que tenía un tumor en el cuello del útero, que debía ser tratado con quimioterapia y radioterapia puesto que debido a su tamaño no era viable operar. Antes, el Dr. Ramírez realizó una extracción de ganglios lumboaórticos para estudiar si estaban comprometidos.

“El tiempo de espera del resultado de esa biopsia fue fuerte, de mucha preocupación, pensaba en mi papá, mi hermano, mi pareja. No sabes qué va a pasar. Cuando se confirmó que el cáncer no se había extendido a los ganglios, sentí un gran alivio. Ahí dije: ‘Tengo que hacerme el tratamiento y salir adelante’ ”, cuenta.

Durante las sesiones de radioterapia y quimioterapia para reducir y eliminar el tumor, Jessica compartió con otras pacientes y conoció experiencias muy distintas de la enfermedad: “En mi caso, no sentía muchos malestares y aprovechaba que estaba en Santiago para pasear. Andaba muerta de la risa, pero después del tratamiento, la enfermedad me golpeó en el sentido emocional y tuve que recurrir al apoyo de las especialistas en salud mental de FALP”.

Hoy, Jessica está enfocada en su trabajo, enfrentando los desafíos que le impuso la pandemia como profesora, y en cuidar su salud. “Cuando me descubrieron el cáncer yo llevaba más de 6 años sin hacerme el PAP; esperar tanto tiempo fue una negligencia, me dejé estar y eso me pasó la cuenta. Pero hoy estoy bien y tengo que seguir bien, haciéndome mis controles. Mis últimos exámenes no muestran indicios de cáncer. Yo quiero vivir tranquila. Esta enfermedad es una experiencia fuerte, pero enriquecedora. Uno aprende a dar gracias por lo bueno y a ver la vida desde otro punto de vista”, concluye.

Preguntas frecuentes:

Sí. Así como se registran muchos casos en mujeres jóvenes, después de los 50 se produce un aumento en la curva debido a que muchas mujeres dejan de controlarse a esa edad.

El cáncer de cuello uterino es habitualmente asintomático. En etapas iniciales puede presentar sangrado post coital, mientras que ya avanzado produce sangrado sistemático y flujo vaginal inusual, comúnmente rosado o sanguinolento, y/o de mal olor.

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