Hay dolores que pueden esconder un sarcoma

La detección precoz y el tratamiento especializado son fundamentales en el combate de este tipo de tumores, que afectan a hombres y mujeres de todas las edades.

Dr. Gabriel García-Huidobro, jefe del equipo de Traumatología Oncológica del Instituto Oncológico FALP.

Cualquier zona del cuerpo puede verse afectada por un sarcoma, un tipo de cáncer que se caracteriza por su baja incidencia y amplia variedad, y en cuyo combate son cruciales la detección oportuna y el tratamiento especializado.

“Es una enfermedad poco frecuente, que representa entre el 1% y el 2% de todos los tumores malignos. Pero si se diagnostica tardíamente y se aborda de manera errónea, los pacientes enfrentan consecuencias funcionales graves e incluso la muerte”, explica el Dr. Gabriel García-Huidobro, jefe del equipo de Traumatología Oncológica del Instituto Oncológico FALP.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha descrito más de 150 tipos de sarcomas, grupo de cánceres que se derivan de los tejidos conectivos y que se dividen en dos grandes clases: los que surgen en los huesos —sarcomas óseos— y los que se originan en las partes blandas (músculos, ligamentos, tendones, vasos sanguíneos, grasa).

Los más comunes entre los primeros son el osteosarcoma, el condrosarcoma y el sarcoma de Ewing, según el especialista. En lo que concierne a las partes blandas, los más habituales son el liposarcoma y el sarcoma sinovial.

Aunque la aparición de esta patología abarca eventualmente de la cabeza a los pies, hay áreas del cuerpo que registran mayor periodicidad. “En general, el 60% de estos tumores surge en las extremidades, mientras el resto se origina en la zona retroperitoneal, que es el sector comprendido entre el abdomen y la pelvis”, dice el Dr. García-Huidobro.

Si se trata de sarcomas óseos, los lugares donde estos se presentan con mayor frecuencia son el fémur distal (cerca de la rodilla), el húmero proximal (cerca del hombro), el fémur proximal (cerca de la cadera) y huesos planos como la pelvis y la escápula; mientras que los sarcomas de partes blandas se ubican principalmente en muslos y piernas (de la rodilla hacia abajo), y más esporádicamente en las extremidades superiores, los pies y las manos.

Hombres y mujeres de todas las edades son susceptibles, por igual, de desarrollar este tipo de cáncer, afirma el médico, si bien los sarcomas óseos se concentran generalmente en el segmento de 15 a 25 años y los de partes blandas en la población que tiene 40, 50 o más años.

La mayor señal de alerta de un posible sarcoma es el dolor, “un síntoma inicial que se presenta en casi el 100% de los casos”, explica el médico. “Es un dolor distinto del que genera una artrosis, un golpe o el ejercicio. Es intenso, progresivo, predominantemente nocturno, no cede con antiinflamatorios y empeora con el tiempo. También está asociado a un aumento de volumen, que puede corresponder a un huevo o masa”. Otros avisos son “la impotencia funcional” de una extremidad y fracturas que se producen cuando el paciente está realizando “una actividad mínima”.

Cualquiera de estos indicios debe conducir a una consulta, aunque el Dr. García-Huidobro advierte que, al ser una enfermedad infrecuente, los sarcomas suelen diagnosticarse a destiempo: “Los pacientes llegan más tarde de lo que uno quisiera, porque con estos tumores no existen mecanismos de vigilancia como la mamografía o el antígeno prostático. Muchos colegas subestiman la lesión, la tratan como un tumor benigno y luego se dan cuenta de que era sarcoma”.

Agrega que en Chile no existen centros de referencia de sarcomas para el tratamiento exclusivo de estas patologías como sí los hay en otros países, “que han demostrado resultados sustantivamente mejores”. Cuenta que el Instituto Oncológico FALP está empezando a desarrollar una unidad que pretende ser “un referente para nuestro país y Sudamérica” y en la que un equipo de cirujanos, oncólogos y terapeutas aborde el diagnóstico y tratamiento de esta patología, que hasta ahora no hay cómo prevenir.

De ese modo, la detección precoz y la atención en un establecimiento experimentado se vuelven fundamentales. “FALP es un centro oncológico y de alguna manera concentra este tipo de pacientes, a quienes ofrecemos una solución integral discutida por un comité de especialistas”, precisa.

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