Innovadora radioterapia optimiza posibilidad de cura adaptándose a cambios del tumor durante el tratamiento

El Centro de Radioterapia Avanzada y Radiocirugía Robótica FALP puso recientemente en marcha este nuevo equipamiento, único de su tipo en Latinoamérica.

La radioterapia “tiene el potencial de beneficiar a alrededor del 50% de los pacientes con cáncer en algún momento del curso de su enfermedad”, según una estimación publicada este año por la Organización Mundial de la Salud y el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Por ello, es clave para un tratamiento oportuno y multimodal del cáncer el acceso a este tipo de terapias, las que han experimentado un importante desarrollo. Los aceleradores lineales —equipos que administran radioterapia— han ido avanzando en su capacidad de precisión, entregando mayores dosis de radiación al tumor o lecho tumoral, y minimizando el daño a tejidos sanos. Para los pacientes oncológicos, esto se ha traducido en beneficios como una mayor eficacia de sus terapias y menos efectos secundarios. También en una reducción importante en el número de sesiones y duración de sus tratamientos ambulatorios, lo que es posible en centros seleccionados que cuentan con tecnología de vanguardia y un equipo especialista capacitado, como es el de FALP.

Una importante técnica avanzada de radioterapia es la tomoterapia helicoidal, que irradia al paciente en forma rotatoria desde distintos ángulos y que, como explica el Dr. Pablo González, subdirector médico de Radioterapia del Instituto Oncológico FALP, “es la modalidad que consigue la mejor performance dosimétrica, es decir, la mejor distribución de dosis y el menor alcance de irradiación a tejidos sanos”.

La versión más innovadora y actualizada de la modalidad de tomoterapia es el sistema Radixact X9 con Synchrony, que el Centro de Radioterapia Avanzada y Radiocirugía Robótica de FALP sumó recientemente al espectro de técnicas de vanguardia para el tratamiento de pacientes oncológicos.

“La incorporación de nuevos recursos en nuestra Unidad es fundamental para seguir mejorando la atención que brindamos. El 80% de los tratamientos que realizamos son con técnicas complejas y altamente complejas”, afirma el Dr. González.

Uno de los atributos de la tomoterapia, y de Radixact en particular, es su capacidad para irradiar con precisión una zona amplia —de hasta 160 centímetros—, lo que beneficia la eficacia y seguridad en el tratamiento de determinados tumores.

“En radioterapia, se debe tratar al tumor y también un área de riesgo cercana a él. En algunas localizaciones, esa área de riesgo es muy extendida; por ejemplo, los tumores del sistema nervioso central, que a veces exigen tratar desde el cerebro hasta el sacro, a la altura de la pelvis. Los aceleradores lineales convencionales no pueden irradiar más de 40 centímetros, por lo que en casos como ese se requiere irradiar por campos, y en las uniones de estos campos se pueden producir zonas frías o calientes (con poca o mucha radiación), lo que afecta la calidad del tratamiento”, explica el especialista.

MAYOR ACCESO

El primer paso en un tratamiento habitual de radioterapia es llevar a cabo una cuidadosa planificación mediante exámenes de imágenes, que determina cuál será la zona a irradiar y la dosis necesaria. Esa planificación se mantiene inalterable a lo largo de todas las sesiones, hasta el fin del tratamiento, independientemente de los cambios experimentados por el tumor.

En este sentido, Radixact, primer equipo en Latinoamérica en su tipo, cuenta con características exclusivas entre los equipos de tomoterapia que le permiten optimizar el tratamiento al adaptarse a las condiciones reales del tumor. Una de ellas es su sistema para seguirlo en tiempo real por medio de imágenes. “Es posible que un tumor, producto de la respiración, se mueva durante una sesión de radioterapia. En estos casos, los aceleradores lineales normalmente irradian un volumen mayor, dentro del cual se desplaza el tumor. Sin embargo, con el sistema Synchrony de Radixact, que hasta ahora solo se encontraba disponible en nuestro equipo CyberKnife, se puede rastrear el tumor y reducir la cantidad de tejido sano irradiado”, dice.

Su capacidad adaptativa real es otra gran diferencia que este nuevo equipamiento marca con el resto de los aceleradores. Con estos últimos, siempre se irradia el volumen determinado en la planificación inicial, aun cuando es posible que el tumor, producto de la misma terapia, vaya reduciendo su tamaño con el paso de las sesiones.

“Radixact, en cambio, va ajustando y corrigiendo de manera automática, día a día, el volumen de tratamiento de acuerdo a las características del tumor en ese momento. Con esto, se optimiza la dosis de radiación al tumor y se reduce su alcance a tejidos sanos. Es especialmente útil en tumores de cabeza y cuello, cuello uterino y sarcomas, por ejemplo. Pero también en pacientes que cambian de peso durante el tratamiento, ya que la distribución de dosis planificada también se relaciona con este factor”, advierte el Dr. Pablo González.

Jaime Larenas, subgerente de Radioterapia, destaca que la incorporación de Radixact “viene a reforzar el rol social y fundacional de FALP, para dar acceso a tratamientos de radioterapia de la más alta calidad, con técnicas complejas y modernas. Sin embargo, no es suficiente para la alta demanda que estamos viviendo, y por lo tanto nos encontramos trabajando para la puesta en marcha de un segundo acelerador lineal en octubre, nuevos proyectos y más posibilidades para poder dar acceso a pacientes más vulnerables y a la red pública de salud. En este contexto, el trabajo colaborativo con la autoridad de salud y la urgencia puesta, ha sido imprescindible para la implementación de estos sistemas y autorizaciones necesarias para poder operar, gracias a lo cual pudimos tratar nuestro primer paciente este mes”.

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