La alimentación saludable es la mejor herramienta de prevención

La acumulación excesiva de grasa corporal, un problema que en Chile ha aumentado de manera alarmante en todos los rangos etáreos, constituye un factor de riesgo en el desarrollo de trece tipos de tumores malignos, entre ellos los de mama, páncreas, próstata, endometrio, estómago y colon.

Las campañas de prevención y la evidencia científica han conseguido, a través de los años, desterrar la imagen glamorosa del hábito de fumar e instalar la certeza de que el tabaco es responsable de numerosas enfermedades, entre ellas el cáncer. Con el sobrepeso y la obesidad, desafortunadamente, no sucede lo mismo, aun cuando ambos constituyen un factor de riesgo en trece tipos de tumores, según explica la Dra. Loreto Moreira, Jefa de departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo del Instituto Oncológico FALP.

“La mayor parte de las veces vemos que hay personas que quieren perder peso por motivaciones estéticas o porque hay antecedentes de diabetes en su familia, pero hace falta que se difunda con mayor insistencia el hecho de que también la obesidad y el cáncer van muy de la mano”, dice.

Dra. Loreto Moreira, Jefa del departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo del Instituto Oncológico FALP.

En otros tiempos considerada una patología propia de las sociedades desarrolladas, la acumulación excesiva de grasa es actualmente un problema que la Organización Mundial de la Salud define como una epidemia y que, como tal, se ha expandido a todos los países. En Chile, ha avanzado de manera alarmante: afecta, en diferentes grados, a un 74 por ciento de los habitantes, según la última Encuesta Nacional de Salud (2016-2017).

“El aumento ha sido significativo en todos los rangos etáreos, tanto en hombres como en mujeres. Es transversal”, sostiene la Dra. Loreto Moreira, y precisa que una persona sufre de sobrepeso si su índice de masa corporal (IMC) supera los 24,9 puntos, mientras que se convierte en obeso cuando pasa la frontera de los 30 puntos. En cualquiera de los dos casos son mayores sus posibilidades de desarrollar unos de los trece cánceres asociados a esta condición, entre ellos los de mama, endometrio, ovario, tiroides, próstata, páncreas, hígado, el gastroesofágico y el colorrectal.

“En las mujeres, los tumores ginecológicos empiezan a manifestarse a partir de un IMC de 25. El que está más estrechamente vinculado a la obesidad, sobre todo a la abdominal, es el de endometrio. Hay estudios que hablan de que el riesgo de padecer este cáncer es el  doble en pacientes cuyo IMC es mayor que 25”, afirma la nutrióloga.

Agrega que, en lo que concierne a Chile, alrededor de un 20 por ciento de los casos de cáncer es atribuible al sobrepeso y la obesidad, “que ha crecido tanto en los últimos años, que muestra un comportamiento similar al de Estados Unidos en tumores como el de esófago y el de endometrio”.

El exceso de grasa es un factor de riesgo por la siguiente razón: se transforma en una especie de “nido” o “nicho” ideal para los tumores. La Dra. Loreto Moreira explica que el tejido adiposo “provee un ambiente propicio para las células cancerígenas, porque les aporta factores de crecimiento, nutrientes y energía, y contribuye así al desarrollo tumoral y la metástasis”.

Las rutinas alimentarias saludables son, por lo tanto, la principal herramienta de prevención. Eso equivale a llevar una dieta que privilegie las verduras y frutas frescas —cinco porciones al día—, los lácteos descremados, las carnes blancas y magras, la legumbres y los granos, y que prescinda de las carnes rojas —que inciden directamente en los tumores de colon, recto y estómago—, los productos procesados —como los embutidos—, salados y ahumados, al igual que las frituras, los pasteles y las gaseosas.

“Se trata de alimentarse de la forma menos industrializada posible, dándoles preferencia a las preparaciones caseras. Lo peor es la comida chatarra. Es mejor un plato de arroz con huevos revueltos en agua y una ensalada que unas galletas con un vaso de bebida”, comenta la Dra. Moreira.

La especialista considera que Chile —un país, además, mayoritariamente sedentario— se enfrenta a un escenario “oscuro” en lo que concierne a la relación entre sobrepeso y cáncer, “porque no ha habido un cambio de mentalidad”. Estima que, si bien todos somos importantes, las campañas de difusión y prevención deberían enfocarse especialmente en los niños y jóvenes. “El sobrepeso y la obesidad causan, además de cáncer, enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, y la artrosis de rodillas y caderas. Ya hay adolescentes de 15 a 18 años con diabetes de larga data, diagnosticada a los 10 o 12 años. Antes, lo usual era que el diagnóstico ocurriera a los 40 o 50 años”.

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