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Tratamiento integral: El importante apoyo de la kinesiología para enfrentar el cáncer

El ejercicio físico es una herramienta clave a lo largo de todo el manejo de la enfermedad, que requiere de profesionales entrenados en la atención de pacientes oncológicos.

Julio Flores está en la mitad de la tercera quimioterapia que recibe para tratar su linfoma No Hodgkin. Cada ciclo de tratamiento le significa estar unos 7 días hospitalizado, estadías que son más activas de lo que podría pensarse: diariamente hace rutinas de ejercicios en las que camina, pedalea en una bicicleta estática, sube y baja escaleras, y hace sentadillas.

“Son ejercicios funcionales, de fortalecimiento, para prevenir la atrofia muscular, lograr que el paciente se vaya a su domicilio lo más estable e independiente posible, y que tolere mejor el efecto que le produce la quimioterapia. El hecho de que el paciente reciba la atención del kinesiólogo lo hace sentir más activo”, explica Judith Espinoza, una de las profesionales que ha guiado la kinesioterapia de don Julio. Ella es parte del equipo de Kinesiología del Instituto Oncológico FALP, y quienes lo conforman son pieza fundamental en el manejo integral de los pacientes oncológicos, acompañándolos a lo largo de todo el proceso, con el objetivo de mejorar su condición física y, como consecuencia, su calidad de vida.

En el caso de don Julio, esta intervención comenzó junto con su tratamiento, pero, según la condición de cada persona y su tipo de cáncer –esto avalado por la literatura existente–, el proceso puede comenzar semanas antes  y extenderse por meses después de la hospitalización, a través de tratamiento ambulatorio.

“Hoy en día, a nivel mundial, la rehabilitación presenta el mejor escenario para los pacientes con cáncer, porque hay amplia evidencia que respalda el beneficio del ejercicio en los distintos tipos de cáncer, no sólo el de mama, como era hace 15 años”, comenta Verónica Hurtado, jefa del equipo de Kinesiología de FALP, y explica que la intervención de la rehabilitación se ha ido especializando y abarcando las distintas etapas de la enfermedad.

En ese sentido, el primer paso actualmente lo constituye la prehabilitación, que comienza inmediatamente después del diagnóstico: “Desde ese momento y hasta que se inicia el tratamiento –que puede ser cirugía, quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia–, el kinesiólogo prepara al paciente, optimizando sus condiciones basales para lograr un mejor estado perioperatorio y post operatorio. En FALP, actualmente estamos enfocando la prehabilitación en pacientes con cáncer de próstata, digestivos y de mama”.

Luego, quienes son sometidos a cirugía enfrentan una fase post operatoria de rehabilitación, la que comienza precozmente. “Esto hace que su estadía hospitalaria post operatoria sea más corta y con menos complicaciones”, explica Verónica  Hurtado. “En tanto, los tratamientos de quimioterapia, radioterapia u hormonoterapia afectan al organismo, provocando fatiga crónica, desnutrición y sarcopenia, que conducen a un sedentarismo. Tampoco es menor el impacto emocional ante la noticia del diagnóstico, que muchas veces hace que la persona se retraiga y no se atreva a realizar las actividades que estaba acostumbrado”, agrega. 

PARA TODOS

“Ahora me siento bastante mejor, con más actividad. Al principio no tenía mucho equilibrio ni resistencia; ahora hago más ejercicios y me siento mejor. Incluso, cuando me voy a la casa, puedo hacer más cosas, ya no trato de estar tanto en la cama”, cuenta Julio Flores. Entre un ciclo de quimioterapia y otro, dice, continúa con las rutinas aprendidas ya de memoria. Una de las claves de esta rehabilitación es la constancia.

Marcelo Amestoy revela ser igualmente aplicado. “En mi casa voy a seguir con lo que me enseñaron los kinesiólogos”, asegura pasadas tres semanas desde que se sometió a una cirugía digestiva. Durante ese tiempo, ha ido incrementado el trabajo: “Al primer día ya me estaban sacando a caminar. Lo encontré grandioso. Al principio iba hasta el gimnasio en silla de ruedas; ahora voy caminando. Hago ejercicios con las piernas y los brazos, con pesas y elásticos para fortalecer musculatura; también para los pulmones. He ido subiendo el número de flexiones. Yo me exijo y ellos también me exigen. Los kinesiólogos me han ayudado mucho a salir adelante”.

Si bien don Julio y don Marcelo enfrentan patologías y tratamientos diferentes, en ambos la kinesioterapia para rehabilitarse será de ayuda, puesto que sus efectos, asegura la kinesióloga Verónica Hurtado, “tienen beneficios en personas con cualquier tipo de cáncer. El ejercicio hoy está aceptado para todos los pacientes, porque se adapta a lo que necesitan.  

Cada diagnóstico tiene sus propias secuelas y rehabilitación. Por eso, cada vez estamos más convencidos de que el cáncer tiene que ser atendido por kinesiólogos formados en el área oncológica”.

En el caso, por ejemplo, de los que están en quimioterapia ambulatoria, “se puede intervenir esta terapia sometiendo al paciente a una batería de ejercicios exigidos, de corto tiempo, suficiente para provocar un cambio a nivel metabólico. El cuerpo responde ante este cambio y la persona relata sentirse con mejor actitud física y mental”.

En ese sentido, el impacto de la kinesioterapia en el estado anímico es un factor clave. Verónica Hurtado es testigo de esto a diario: “El paciente refiere sentirse mejor, que el cansancio disminuye, se siente más activo. Hay momentos donde ves su fuerza interna y te alienta como tratante, te preguntas de dónde sale esta actitud, pero creo que son las ganas de vivir. Te demuestran la vitalidad que les ofrece el ejercicio y las ganas de querer mejorar”.

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