Las ventajas de la radioterapia robótica CyberKnife en el tratamiento del cáncer de próstata

Este manejo ambulatorio y no invasivo, que reemplaza a la cirugía, permite administrar altas dosis de radiación con precisión submilimétrica, minimizando drásticamente el riesgo de efectos no deseados.

Dr. Piero Bettoli oncólogo radioterapeuta de FALP.

Dr. Pablo González, subdirector médico de Radioterapia Oncológica de FALP.

El cáncer de próstata es el más frecuente en Chile. Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, cada año se registran en nuestro país más de 6.500 nuevos casos.

“Los tumores de la próstata corresponden a un abanico de enfermedades, desde algunas poco agresivas que sólo deben someterse a observación, hasta aquellas que requieren un rápido y enérgico tratamiento,

debido a un elevado riesgo de diseminación y mortalidad. Por lo tanto, su manejo debe responder a las características particulares de cada caso y realizarse de preferencia en un centro altamente especializado”, afirma el Dr. Pablo González, subdirector médico de Radioterapia Oncológica de FALP.

El espectro terapéutico para el cáncer de próstata incluye la vigilancia activa —mantener al paciente bajo estrictos controles hasta que sea necesario tratarlo—, la cirugía y la radioterapia, tanto de haz externo como braquiterapia (interna).

“La mayor parte de los pacientes consulta por enfermedad localizada, por lo tanto, son candidatos a un tratamiento curativo. Para ellos, las dos herramientas centrales son la cirugía —que ha tenido grandes avances con la cirugía robótica— y la radioterapia, que a su vez ha experimentado un enorme desarrollo con la radioterapia estereotáxica robótica o radiocirugía robótica”, explica el Dr. González.

La radioterapia robótica con CyberKnife M6, único equipo capaz de alcanzar una precisión submilimétrica, permite administrar dosis muy altas de radiación en territorios muy precisos. Esto, asociado a su sistema de persecución o tracking del tumor, ya que éste puede cambiar su posición o deformarse durante el tratamiento debido a movimientos naturales del cuerpo.

“CyberKnife se ajusta muy bien al tratamiento de tumores que están en estrecho contacto con tejidos sensibles, vitales. Es capaz de reemplazar a la cirugía en aquellas localizaciones en donde ésta tiene riesgos elevados o puede producir secuelas importantes”, dice.

TODAS LAS OPCIONES

En cuanto al cáncer de próstata, el CyberKnife ofrece —de manera ambulatoria, indolora, en solo 5 sesiones y no invasiva— un tratamiento que minimiza en gran medida el riesgo de efectos secundarios no deseados en distintos ámbitos, con la misma posibilidad de cura definitiva que la cirugía.

“Los pacientes que se someten a cualquier tipo de intervención en la próstata pueden verse expuestos a efectos adversos en tres dominios: urinario, rectal y sexual. El perfil de seguridad de CyberKnife en cáncer de próstata ha sido ampliamente estudiado a nivel internacional, y los datos prospectivos recolectados en nuestra experiencia institucional coinciden plenamente. Según ellos, desde el punto de vista urinario y rectal, los pacientes podrían experimentar síntomas leves y transitorios, volviendo la gran mayoría a su estado basal en el transcurso de 3 a 6 meses. Este perfil permite mantener niveles de calidad de vida extremadamente satisfactorios. En cuanto a la esfera sexual, pueden experimentar una caída transitoria de la potencia sexual, acercándose en el transcurso del mismo tiempo al carril normal de potencia sexual para hombres mayores de 50 años. Por este motivo, CyberKnife es una de las alternativas terapéuticas más atractivas para pacientes que desean preservar la actividad sexual”, describe el Dr. Piero Bettoli oncólogo radioterapeuta de FALP.

El Dr. Bettoli aclara que el tratamiento de radioterapia estereotáxica a través de un sistema robótico como CyberKnife es hoy, a la luz de la evidencia científica actual, un tratamiento estándar para el cáncer de próstata localizado y enfatiza que los pacientes deben conocer todas las opciones terapéuticas para su patología, de manera que puedan elegir la que más se ajuste a sus necesidades e intereses particulares.

“Como institución, cuando el comité oncológico que analiza un caso define que ese paciente es candidato a distintas alternativas, lo hacemos partícipe en la toma de decisión. Eso significa que él se reúne con los especialistas involucrados, quienes le comentan sobre las herramientas a las que puede optar. Y considerando los pros y contras de cada una, hará su elección. Por eso, tiene que estar informado sobre todas las opciones. En la actualidad, a menos que exista una contraindicación mayor para el tratamiento, esta modalidad terapéutica debería ser presentada como una alternativa para todos los pacientes con cáncer de próstata”, afirma.

“Todo paciente que es tratable con cirugía es potencialmente tratable con radioterapia, y viceversa. Por lo tanto, si se le ofrece una sola alternativa, debe consultar por más”, recalca el Dr. González.

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