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María Teresa Sánchez: “Cuidar nuestra salud es la forma de demostrar que nos queremos y valoramos”

Cada año, María Teresa dedica unas horas en el mes de octubre para realizarse controles de salud. Es una rutina gracias a la cual pudo hacer del cáncer una enfermedad de fácil  recuperación.

“Mi mamá falleció de cáncer de mama. Y por eso desde los 30 años tengo la costumbre de viajar desde Punta Arenas a Santiago a realizarme una revisión ginecológica. Siempre todo salía bien y me volvía contenta, pero el año pasado la
mamografía arrojó que una de mis mamas tenía unas microcalcificaciones que se veían algo agrupadas. Por ello, mi ginecólogo me recomendó hacerme una mamografía aumentada y ahí vio que las microcalcificaciones tenían un plan de conducta que había que estudiar. Inmediatamente me vine a la FALP y el doctor me indicó una biopsia. No fueron fáciles los días de espera y menos aún el resultado: “Carcinoma ductal in situ”. Era muy pequeño, pero era cáncer. Si no me lo trataba en ese momento… se iba a complicar.

Por mis antecedentes familiares, el doctor me recomendó hacerme un test genético para ver si tenía el gen que además puede provocar otros tipos de cáncer. Felizmente el resultado fue negativo, así que se programó la cirugía y 20 sesiones de radioterapia.

Luego de 9 meses puedo decir que he pasado por un proceso muy bonito y que no dejaría de vivir. En la vida uno va rápido y pocas veces tienes tiempo para detenerte a mirarte, a escucharte.

Con estas vivencias tan extremas te replanteas. Si no hubiese tenido cáncer nunca me habría dado cuenta que tenia prioridades que no eran las correctas, temas sin resolver y no habría valorado la vida, la familia, los hijos, la pareja y sus afectos como lo hago hoy. Me siento ganadora, pero no desde la soberbia, sino desde un proceso de aprendizaje amoroso.

Es verdad que tanto el diagnóstico como el tratamiento no están exentos de sufrimiento emocional, miedos e incertidumbres. Gracias al cáncer he podido crecer, quererme a mí misma y aceptar que merezco recibir todo lo positivo de la vida”.

“Mi mensaje a las mujeres es que en vez de destinar 2 ó 3 horas a otras cosas, vale la pena dedicar ese tiempo a realizarse un examen preventivo. Tenemos que cambiar nuestras prioridades. Y los hombres, pueden insistirnos, porque nosotras nos posponemos mucho por los hijos, por cuidar a los papás, o por pretextos. Es importante tener a alguien al lado que te diga ‘hazte la mamografía’”.

“No tengamos miedo de hacernos los exámenes
preventivos. Hoy existe toda la tecnología para apoyar a una mujer con cáncer de mama. El cáncer no depende de uno, pero hacerse los exámenes preventivos sí. Cuando me dicen ‘Qué susto’, les digo ‘¡No! ¡Me daría miedo tener cáncer y no darme cuenta a tiempo!’. La primera responsable de la salud es una misma y nadie más”.

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