Instituto Oncológico Fundación Arturo López Pérez
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Quimioterapia

Los tratamientos sistémicos buscan destruir o matar células malignas con el objetivo de erradicar la enfermedad o controlar la enfermedad diseminada para que las personas puedan vivir más tiempo y con mejor calidad de vida. Se les considera sistémicos porque los medicamentos viajan a través del torrente sanguíneo a todo el cuerpo.

Existen distintos tipos:

Quimioterapia citotóxica:

Es un tratamiento que usa fármacos para destruir células cancerosas. Funciona deteniendo o haciendo más lento el crecimiento de estas células, las cuales crecen y se dividen con rapidez.

La quimioterapia llega prácticamente a todos los tejidos del organismo, por lo que actúa no sólo sobre las células cancerosas, sino que también en células normales que crecen y se dividen con rapidez. El daño a células sanas es lo que causa efectos secundarios como náuseas y caída del cabello.

Según el tipo de cáncer, la fase en que se encuentre y el estado general del paciente, la quimioterapia puede tener una función curativa -usándose como tratamiento exclusivo o en combinación con otros- o paliativa -se busca controlar los síntomas del tumor para que el paciente tenga una mejor calidad de vida.

La quimioterapia se administra en ciclos, alternando periodos de tratamientos con periodos de descanso, lo que proporciona a las células sanas del organismo tiempo para recuperarse del daño provocado por los medicamentos empleados. Así pueden tolerar un nuevo ciclo de tratamiento con una toxicidad y efectos secundarios aceptables.

Su administración puede ser intravenosa u oral, lo que depende del tipo de cáncer y los fármacos a usar. El tiempo de administración de la quimioterapia y la frecuencia de aplicación de los ciclos dependen de varios factores: el tipo de fármacos y la combinación de los mismos, así como el tipo de tumor y la tolerancia del organismo al tratamiento. Algunos fármacos deben administrarse semanalmente, otros quincenalmente, otros cada 3 ó 4 semanas. El tiempo de infusión de ciertos medicamentos puede ser de 15 ó 30 minutos, mientras que otros requieren de varias horas, o incluso dos días o más en determinados casos.

Terapias dirigidas:

Son fármacos u otras sustancias que bloquean el crecimiento y diseminación del cáncer al interferir en moléculas específicas (blancos moleculares) que participan en el avance de la enfermedad. Se diferencian de la quimioterapia porque actúan en blancos moleculares específicos asociados con el cáncer, y no sobre todas las células que se dividen con rapidez (normales y cancerosas). Además, las terapias dirigidas frecuentemente son citostáticas (bloquean la proliferación de células tumorales), mientras que las quimioterapias son citotóxicas (destruyen células tumorales).

Las terapias dirigidas son el núcleo de la medicina de precisión, que usa información de los genes y proteínas de una persona para prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades.

Para formular terapias dirigidas se necesita identificar blancos que tienen una función clave en el crecimiento de las células cancerosas. Una forma de hacerlo es comparar la cantidad de proteínas individuales en las células cancerosas con las normales. Las proteínas que están en las células cancerosas, pero no en las normales (o más abundantes en las cancerosas que las normales), serían posibles blancos. Especialmente si participan en el crecimiento de la célula.

Otra forma de identificar posibles blancos es determinar si las células cancerosas producen proteínas alteradas que llevan al avance del cáncer. También se buscan anormalidades en los cromosomas presentes en las células cancerosas, pero no en las normales. A veces esas anomalías resultan de la fusión de un gen (que contiene partes de dos genes diferentes), cuyo producto, llamado proteína de fusión, puede impulsar la formación del cáncer. Esas proteínas de fusión son blancos posibles de terapias dirigidas contra el cáncer.

Inmunoterapia:

Es un tipo de terapia biológica que ayuda al sistema inmune -que es el que ayuda al cuerpo a combatir infecciones y otras enfermedades- a enfrentar el cáncer. Algunas inmunoterapias lo refuerzan para que funcione mejor contra el cáncer, mientras que otras pueden “marcar” células cancerosas para que el sistema inmune las encuentre y destruya.

Hay distintas formas de administración de la inmunoterapia: intravenosa, oral, tópica o intravesical (directamente en la vejiga).

Radiofármacos:

Son medicamentos que contienen materiales radioactivos y que se usan en la administración de radioterapia sistémica. Pueden tomarse oralmente o ser inyectados, se desplazan por todo el cuerpo a través de la sangre y se acumulan en el lugar donde está en cáncer para emitir su radiación y combatir a las células cancerosas.

Hormonoterapia:

Es un tratamiento que hace lento o detiene el avance del cáncer. Algunos cánceres -de próstata y mama- necesitan hormonas para seguir creciendo. La terapia hormonal consiste en inhibir la producción hormonal o bloquear la acción de las hormonas.

Estudios Clínicos en FALP

A través de la Unidad de Investigación de Drogas Oncológicas los pacientes tienen la posibilidad de participar en Estudios Clínicos y recibir así terapias de última generación.

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