Tumores de páncreas: un desafío mayor para la medicina

Esta agresiva enfermedad suele diagnosticarse en etapas tardías. La detección precoz y un tratamiento adecuado mejoran las expectativas de sobrevida.

El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los grandes desafíos de la medicina contemporánea. “Hay que tener en cuenta que es altamente agresivo, que suele diagnosticarse en etapas tardías y que, lamentablemente, no es curable en la mayoría de los pacientes”, afirma el Dr. Jean Michel Butte, cirujano digestivo del Instituto Oncológico FALP.

La complejidad de esta patología ha motivado que se conmemore en noviembre el Día Mundial del Cáncer de Páncreas, cuyo objetivo es promover la investigación y la toma de conciencia acerca de la gravedad que representa.

Aunque no fumar y preferir las comidas saludables son medidas de precaución aconsejables para toda la población, quienes cuentan con antecedentes familiares de esta patología deberían someterse rutinariamente a scanners o resonancias magnéticas para pesquisarlo. “No existen exámenes de sangre que permitan detectarlo en forma precoz”, dice el Dr. Butte.

Considerando que es una enfermedad que se propaga con rapidez a otros órganos, para su tratamiento es crucial descubrirlo tempranamente, si bien la ausencia de síntomas en las fases iniciales dificulta este objetivo: “Nuestra recomendación es que quienes presenten baja de peso inexplicable, dolor abdominal persistente, dolor en la parte superior del abdomen que se extiende hacia la espalda o color amarillo en la piel y en los ojos (ictericia) sean evaluados inmediatamente con imágenes de buena calidad”.

El tratamiento de esta enfermedad involucra, dependiendo de su evolución, cirugía, quimioterapia y radioterapia, o las tres. “La combinación de una operación y drogas ha podido mejorar la sobrevida de manera significativa en comparación con lo que sucedía hace 10 o 15 años. Dada la complejidad de esta patología, es importante que ésta sea tratada en un centro especializado, afirma el Dr. Butte. “Si el tumor está localizado y no hay metástasis a distancia, el pronóstico es mejor. Pero empeora a medida que aumenta el número de ganglios comprometidos. El tamaño, además, es proporcional a la sobrevida”.

Las intervenciones quirúrgicas son de tres tipos: la pancreatoduodenectomía, cuando el cáncer se ubica en la cabeza del páncreas (involucra la extirpación de esta zona y una reconstrucción intestinal); la pancreatectomía distal, destinada a tumores que se encuentran en el cuerpo y la cola de la glándula; y la pancreatectomía total, que implica sacar el órgano completo. “Esta última se define caso a caso, porque es de mayor complejidad, y no se ha observado que derive en una mejor sobrevida”, comenta el especialista.

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