Verano responsable: tome las medidas para cuidarse del sol

Si bien es necesario protegerse todo el año, en esta época se produce una peligrosa combinación: la radiación UV es más alta y aumenta la exposición al sol. Sepa por qué es clave protegerse, cómo hacerlo y la importancia de poner atención a los cambios en la piel.

Durante los meses de verano, sintonizar el informe del tiempo y ver que ahí se habla de índices de radiación ultravioletas muy altos y extremos es lo normal para buena parte del país. Como publica la Dirección Meteorológica en su blog, en Chile los peaks en los niveles de radiación solar se alcanzan, justamente, en diciembre y enero; es decir, ahora mismo.

Si bien se suele poner más atención a las temperaturas extremas de cada día, es importante tener en cuenta la intensidad de la radiación UV considerando su capacidad de generar melanoma y otros tipos de cáncer de piel debido al daño acumulativo que produce la sobreexposición al sol.

Dr. Álvaro Pantoja, jefe de Dermato-oncología del Instituto Oncológico FALP.

Para explicarlo, el Dr. Álvaro Pantoja, jefe de Dermato-oncología del Instituto Oncológico FALP, invita a imaginar que cada uno de nosotros tiene una piscina que se va llenando con radiación UV: “¿De qué tamaño es su piscina o la mía? Eso sólo lo sabemos cuando empieza a rebalsarse, es decir, cuando empiezan a producirse mutaciones celulares por acción del sol, generándose un fenómeno que es irreversible. Es jugar con fuego, porque, lamentablemente, no podemos establecer con anticipación cuánto sol puede tomar un individuo u otro sin caer en ese riesgo”.

Cabe destacar que el riesgo es mayor en personas que ya tienen antecedentes personales de cáncer de piel y para aquellos individuos con familiares directos que hayan tenido melanoma (abuelos, padres, hermanos).

En ese sentido, el especialista recalca la importancia de crear 

conciencia en torno a los peligros de desarrollar un cáncer. “Es fundamental que la gente adquiera la noción del riesgo que está asumiendo al exponerse al sol en esta época del año, de manera muchas veces irresponsable”, afirma.

Evitar estar al sol entre 11:00 y 16:00 horas, usar protector solar de al menos FPS 30 y utilizar sombreros y lentes de sol con protección UV son algunas de las medidas de protección que se deben adoptar, especialmente en verano (ver infografía).

VISIBLE

Si bien el cáncer de piel se manifiesta mayormente en lesiones que aparecen en áreas expuestas al sol —ya sea de manera permanente o intermitente—, un porcentaje menor se desarrolla en otras zonas, como la planta del pie.

En el origen de los melanomas está la transformación maligna de los melanocitos, el mismo tipo de célula que forma los lunares, por lo que suele ser —aunque no siempre— una lesión pigmentada. El cáncer no melanoma, en cambio, aparece como una pequeña herida que no cicatriza espontáneamente, generalmente en piel expuesta al sol, sangra con facilidad y va creciendo con el tiempo.

El cáncer de piel tiene la ventaja de ser visible. Es por esto que el autoexamen es una herramienta que se debe aprender a utilizar para encontrarlo de manera oportuna. Un melanoma diagnosticado in situ —es decir, cuando no ha traspasado la membrana basal de la epidermis— tiene un buen pronóstico; pero, si progresa invadiendo la dermis e inclusive el tejido celular subcutáneo, el pronóstico se ensombrece, pues tiene capacidad de generar metástasis comprometiendo otros órganos internos, pudiendo ser letal.

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